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La ayuda de EEUU se ha convertido en un instrumento muy relevante en la política estatal, jugando un papel central en el apoyo a los planes gubernamentales. Es por ello que existe el acuerdo de cooperación bilateral de Estados Unidos con Colombia, también llamado Plan Colombia que plantea:

“una estrategia integral de cooperación bilateral, cuyo objetivo general es combatir las drogas ilícitas y el crimen organizado, para así contribuir a la reactivación económica y la consecución de la paz en Colombia (…).

Así mismo, el Plan Colombia busca fortalecer al Estado y a la sociedad colombiana para la superación de la amenaza narcoterrorista, en un contexto de fortalecimiento de la democracia y los Derechos Humanos, a la vez que se mejoran las condiciones sociales y económicas de los grupos de población más vulnerables al ofrecerles alternativas diferentes a la producción de drogas ilícitas”[1]

Si bien es cierto que se cuenta con diferentes materiales sobre esta ayuda y sus resultados, es indudable que aún falta mucha información que permita una evaluación concienzuda de los beneficios y perjuicios de esta estrategia bilateral de cooperación. Vale la pena explicar, que si bien se presenta como un ejercicio para la PAZ y la DEMOCRACIA, la falta de conocimiento sobre su ejecución y resultados ha propiciado fuertes discusiones y desconfianzas al interior del país y por lo menos dos posiciones: Por un lado,  la que ve esta ayuda como una intromisión que agudiza las diferencias y por el otro, la de quienes plantean que es una oportunidad para la inversión y reestructuración del país social y económicamente.

Es así, como organizaciones de La Alianza interesadas en el tema, han visto la necesidad de impulsar una auditoría social, económica y política al Plan Colombia con el objetivo de mostrar al país la realidad de su ejecución, yendo más allá de las polarizaciones que su implementación propicia y analizando los impactos positivos y negativos como valor a recuperar en lecciones aprendidas respecto a su contribución o no con la construcción de la democracia, la protección de los derechos humanos y el desarrollo humano sostenible. Estas lecciones serán útiles tanto para el país y sus  políticas públicas, como para la ayuda internacional de EEUU.

Retomamos el término auditoría, en cuanto tiene que ver con una evaluación desde la sociedad civil sobre los efectos de esta política de cooperación. Esta metodología se inauguró en Ecuador con la Auditoria a la Deuda, dando como resultado un proceso muy interesante de debate y decisiones en torno a la y deuda por manejos controvertidos, entre otras. La auditoría representa indudablemente una herramienta que aporta a la democracia en tanto que incorpora sectores de la sociedad civil, y otros actores en temas como la definición y la evaluación de políticas públicas y hace recomendaciones orientadas a mejorar los procesos de “ayuda al desarrollo”.

¿Para qué queremos hacer esta Veeduría?

  • Para poder incidir en que no sea el Plan el modelo de desarrollo que se imponga en la región sur del país.
  • Para poder reunir la información sobre el Plan que hoy está desarticulada, dispersa y, por tanto, no sirve para la incidencia sobre el plan.
  • Para poder armar una narrativa sobre cómo se ha implementado el Plan, desde hace 11 años (1989). Ver cómo se tejieron las cosas, qué actores jugaron y cómo estamos hoy.
  • Para que a futuro no volvamos a cometer los mismos errores. Para que no nos sigan vendiendo “gato por liebre”. Comienza con una propuesta  y terminan haciendo otra cosa muy diferente.
  • Para tener una lectura más completa de lo que sucede. Hay lecturas parcializadas, segmentadas. Se lo mira con perspectivas a veces muy restringidas. Es importante poder tener una lectura “integral”.
  • Para poder comparar este “Plan de desarrollo” con el Plan de desarrollo nacional. Y esta perspectiva desde los niveles nacionales y regionales.
  • Para generar opinión y formación pública en torno a los temas principales y globales: Desarrollo y Cooperación.
  • Para poder denunciar con fundamento ante los organismos correspondientes por las consecuencias del Plan y para poder exigir la reparación del daño causado.
  • Para que se conozca en Colombia y en el mundo lo que pasa en las comunidades.
  • Para reconstruir el tejido social dañado por el plan.
  • Para poder hacer incidencia política nacional e internacional respecto de estos procesos y políticas de desarrollo y paz.
  • Para poder ofrecer estos aprendizajes para otros países que también son víctimas de procesos e iniciativas similares.
  • Para que la Alianza pueda enviar un mensaje acerca de qué tipo de cooperación queremos en Colombia.
  • Para fortalecer y dar visibilidad a la Alianza.
  • Para defender la Constitución.
  • Para evaluar críticamente este modelo de cooperación y por el interés internacional de esta evaluación.
  • Para la movilización social y ciudadana.
[1] BALANCE PLAN COLOMBIA 1999 – 2005. Departamento Nacional de Planeación (DNP), Dirección de Justicia Y Seguridad (DJS). Septiembre de 2006.

Convocatorias

El Programa PorAmérica: FORTALECIMIENTO DE ORGANIZACIONES DE BASE PARA COMBATIR LA POBREZA, adelantado con aportes del Banco Interamericano de Desarrollo – BID y la Red Interamericana de Fundaciones y Acciones Empresariales para el Desarrollo de Base - RedEAmérica, en siete países, a lanzado convocatoria para dos consultores a vincular al equipo de la Unidad Ejecutora con sede en Bogotá.

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